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Capillas

1% Iglesia de Santiago

1% Iglesia de Santiago

“Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón,
no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da
con alegría” (2 Cor. 9,7).

Qué es el 1%

Qué es el 1%

Es la contribución que hacemos los fieles para que nuestra Iglesia disponga de los recursos económicos que le permitan llevar la Buena Nueva a todos y a cada lugar. Es devolver a Dios una pequeña parte de lo mucho que él nos da cada día.

Qué Hacemos con 1%

Qué Hacemos con 1%

Nos permite anunciar el Evangelio en cada Parroquia y financiar el trabajo pastoral que se realiza en todo el Arzobispado. Mantenemos las parroquias y capillas en las celebraciones sacramentales, en su quehacer diario y al personal que trabaja en ellas. Nos permite acoger al necesitado.

SUMATE con Tú 1%

SUMATE con Tú 1%

Aportando tu 1%, nos permite reflejar el amor de Dios y poner nuestra Fe en acción. Es una contribución de esperanza en la Construcción del Reino.

¡¡SUMATE con Tú 1%!!

Noticias

Hay muchas formas de servir. Podemos realizar grandes y pequeños actos de servicio. Nunca debemos dejar de prestar ayuda a alguien por considerar que es muy poco lo que podemos hacer. Debemos recordar que Dios hace Su obra por medio de nosotros. ¿Cómo ayudas o quieres ayudar a Dios en su misión?

TESTIMONIOS

La contribución del 1% es un signo de pertenencia a la Iglesia. Los católicos somos corresponsables con nuestros tiempo, talentos y tesoro, en el cumplimiento de la misión entregada por Jesucristo: “Vayan y hagan discípulos míos a todos los pueblos de la Tierra”.

Próximas Actividades

Estos son los hitos más próximos en nuestra agenda de actividades

Videos y Campañas

Evangelio del día

Viernes de la primera semana de Adviento

Libro de Isaías 29,17-24.
Así habla el Señor:
¿No falta poco, muy poco tiempo,
para que Líbano se vuelva un vergel
y el vergel parezca un bosque?
Aquel día, los sordos oirán las palabras del libro,
y verán los ojos de los ciegos,
libres de tinieblas y oscuridad.
Los humildes de alegrarán más y más en el Señor
y los más indigentes se regocijarán en el Santo de Israel.
Porque se acabarán los tiranos,
desaparecerá el insolente,
y serán extirpados los que acechan para hacer el mal,
los que con una palabra hacen condenar a un hombre,
los que tienden trampas al que actúa en un juicio,
y porque sí no más perjudican al justo.
Por eso, así habla el Señor,
el Dios de la casa de Jacob,
el que rescató a Abraham:
En adelante, Jacob no se avergonzará
ni se pondrá pálido su rostro.
Porque, al ver lo que hago en medio de Ël,
proclamarán que mi Nombre es santo,
proclamarán santo al Santo de Jacob
y temerán al Dios de Israel.
Los espíritus extraviados llegarán a entender
y los recalcitrantes aceptarán la enseñanza.


Salmo 27(26),1.4.13-14.
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es el baluarte de mi vida,
¿ante quién temblaré?

Una sola cosa he pedido al Señor,
y esto es lo que quiero:
vivir en la Casa del Señor
todos los días de mi vida,
para gozar de la dulzura del Señor
y contemplar su Templo.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor
en la tierra de los vivientes.
Espera en el Señor y sé fuerte;
ten valor y espera en el Señor.


Evangelio según San Mateo 9,27-31.
Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: "Ten piedad de nosotros, Hijo de David".
Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron y él les preguntó: "¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?". Ellos le respondieron: "Sí, Señor".
Jesús les tocó los ojos, diciendo: "Que suceda como ustedes han creído".
Y se les abrieron sus ojos. Entonces Jesús los conminó: "¡Cuidado! Que nadie lo sepa".
Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región.