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1% Iglesia de Santiago

1% Iglesia de Santiago

“Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón,
no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da
con alegría” (2 Cor. 9,7).

Qué es el 1%

Qué es el 1%

Es la contribución que hacemos los fieles para que nuestra Iglesia disponga de los recursos económicos que le permitan llevar la Buena Nueva a todos y a cada lugar. Es devolver a Dios una pequeña parte de lo mucho que él nos da cada día.

Qué Hacemos con 1%

Qué Hacemos con 1%

Nos permite anunciar el Evangelio en cada Parroquia y financiar el trabajo pastoral que se realiza en todo el Arzobispado. Mantenemos las parroquias y capillas en las celebraciones sacramentales, en su quehacer diario y al personal que trabaja en ellas. Nos permite acoger al necesitado.

SUMATE con Tú 1%

SUMATE con Tú 1%

Aportando tu 1%, nos permite reflejar el amor de Dios y poner nuestra Fe en acción. Es una contribución de esperanza en la Construcción del Reino.

¡¡SUMATE con Tú 1%!!

Noticias

Hay muchas formas de servir. Podemos realizar grandes y pequeños actos de servicio. Nunca debemos dejar de prestar ayuda a alguien por considerar que es muy poco lo que podemos hacer. Debemos recordar que Dios hace Su obra por medio de nosotros. ¿Cómo ayudas o quieres ayudar a Dios en su misión?

TESTIMONIOS

La contribución del 1% es un signo de pertenencia a la Iglesia. Los católicos somos corresponsables con nuestros tiempo, talentos y tesoro, en el cumplimiento de la misión entregada por Jesucristo: “Vayan y hagan discípulos míos a todos los pueblos de la Tierra”.

Próximas Actividades

Estos son los hitos más próximos en nuestra agenda de actividades

Videos y Campañas

Evangelio del día

Miércoles de la segunda semana del Tiempo Ordinario

Carta a los Hebreos 7,1-3.15-17.
Hermanos:
Melquisedec, que era rey de Salém, sacerdote de Dios, el Altísimo, salió al encuentro de Abraham cuando este volvía de derrotar a los reyes y lo bendijo;
y Abraham le entregó la décima parte de todo el botín. el nombre de Melquisedec significa, en primer término, "rey de justicia" y él era, además, rey de Salém, es decir, "rey de paz".
De él no se menciona ni padre ni madre ni antecesores, ni comienzo ni fin de su vida: así, a semejanza del Hijo de Dios, él es sacerdote para siempre.
Y esto se hace más evidente aún, si se tiene en cuenta que este nuevo sacerdote, a semejanza de Melquisedec,
se constituye, no según la disposición de una ley meramente humana, sino según el poder de una vida indestructible.
De él se ha atestiguado: "Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec".


Salmo 110(109),1.2.3.4.
Dijo el Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
mientras yo pongo a tus enemigos
como estrado de tus pies».

El Señor extenderá el poder de tu cetro:
«¡Domina desde Sión,
en medio de tus enemigos!

Tú eres príncipe desde tu nacimiento,
con esplendor de santidad;
yo mismo te engendré como rocío,
desde el seno de la aurora.»

El Señor lo ha jurado y no se retractará:
«Tú eres sacerdote para siempre,
a la manera de Melquisedec.»




Evangelio según San Marcos 3,1-6.
Jesús entró nuevamente en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada.
Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo curaba en sábado, con el fin de acusarlo.
Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: "Ven y colócate aquí delante".
Y les dijo: "¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?". Pero ellos callaron.
Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: "Extiende tu mano". El la extendió y su mano quedó curada.
Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con él.