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1% Iglesia de Santiago

1% Iglesia de Santiago

“Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón,
no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da
con alegría” (2 Cor. 9,7).

Qué es el 1%

Qué es el 1%

Es la contribución que hacemos los fieles para que nuestra Iglesia disponga de los recursos económicos que le permitan llevar la Buena Nueva a todos y a cada lugar. Es devolver a Dios una pequeña parte de lo mucho que él nos da cada día.

Qué Hacemos con 1%

Qué Hacemos con 1%

Nos permite anunciar el Evangelio en cada Parroquia y financiar el trabajo pastoral que se realiza en todo el Arzobispado. Mantenemos las parroquias y capillas en las celebraciones sacramentales, en su quehacer diario y al personal que trabaja en ellas. Nos permite acoger al necesitado.

SUMATE con Tú 1%

SUMATE con Tú 1%

Aportando tu 1%, nos permite reflejar el amor de Dios y poner nuestra Fe en acción. Es una contribución de esperanza en la Construcción del Reino.

¡¡SUMATE con Tú 1%!!

Noticias

Hay muchas formas de servir. Podemos realizar grandes y pequeños actos de servicio. Nunca debemos dejar de prestar ayuda a alguien por considerar que es muy poco lo que podemos hacer. Debemos recordar que Dios hace Su obra por medio de nosotros. ¿Cómo ayudas o quieres ayudar a Dios en su misión?

TESTIMONIOS

La contribución del 1% es un signo de pertenencia a la Iglesia. Los católicos somos corresponsables con nuestros tiempo, talentos y tesoro, en el cumplimiento de la misión entregada por Jesucristo: “Vayan y hagan discípulos míos a todos los pueblos de la Tierra”.

Próximas Actividades

Estos son los hitos más próximos en nuestra agenda de actividades

Videos y Campañas

Evangelio del día

Sábado de la trigésimo cuarta semana del Tiempo Ordinario

Apocalipsis 22,1-7.
El Angel me mostró un río de agua de vida, claro como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero,
en medio de la plaza de la Ciudad. A ambos lados del río, había arboles de vida que fructificaban doce veces al año, una vez por mes, y sus hojas servían para curar a los pueblos.
Ya no habrá allí ninguna maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en la Ciudad, y sus servidores lo adorarán.
Ellos contemplarán su rostro y llevarán su Nombre en la frente.
Tampoco existirá la noche, ni les hará falta la luz de las lámparas ni la luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, y ellos reinarán por los siglos de los siglos.
Después me dijo: "Estas palabras son verdaderas y dignas de crédito. El Señor Dios que inspira a los profetas envió a su mensajero para mostrar a sus servidores lo que tiene que suceder pronto.
¡Volveré pronto! Feliz el que cumple las palabras proféticas de este Libro".


Salmo 95(94),1-2.3-5.6-7.
¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva!
¡Lleguemos hasta él dándole gracias,
aclamemos con música al Señor!

Porque el Señor es un Dios grande,
el soberano de todos los dioses:
en su mano están los abismos de la tierra,
y son suyas las cumbres de las montañas;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
y la tierra firme, que formaron sus manos.

¡Entren, inclinémonos para adorarlo!
¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros, el pueblo que él apacienta,
las ovejas conducidas por su mano.

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:




Evangelio según San Lucas 21,34-36.
Jesús dijo a sus discípulos:
"Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes
como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra.
Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre".